sábado, 31 de octubre de 2026

Transforman residuos industriales en biomateriales alternativos a los plásticos

 

 Monederos confeccionados por +USO con Revium™, biomaterial a base de celulosa bacteriana provista por el equipo del CONICET y del Instituto de Ciencia y Tecnología en Alimentos y Ambiente (UNMdP). Crédito: +USO

Transforman residuos industriales en biomateriales alternativos a los plásticos

Por este proyecto, la investigadora del CONICET Melina Nisenbaum obtuvo la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2026 en la categoría junior, que fue organizada por el CONICET y el Institut français d’Argentine – Embajada de Francia con el apoyo de la empresa TotalEnergies Argentina.

¿Es posible transformar residuos de la industria alimentaria en materiales que puedan utilizarse como alternativa a los plásticos? 

Ese es uno de los desafíos que aborda un equipo de especialistas del CONICET y de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) que avanzan en el desarrollo de procesos biotecnológicos que transforman residuos orgánicos industriales en materiales con diferentes propiedades que pueden ser una alternativa ecológica a los plásticos flexibles tradicionales para diferentes sectores productivos, como el textil y el de envases.

Por esta línea de trabajo, Melina Nisenbaum, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora del CONICET en el Grupo de Ingeniería en Bioprocesos, del Instituto de Ciencia y Tecnología en Alimentos y Ambiente (INCITAA) de la Facultad de Ingeniería de la UNMdP, recibió la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2026 en la categoría junior.

El reconocimiento, otorgado en la décima edición del certamen organizado por el CONICET, el Institut français d’Argentine–Embajada de Francia y TotalEnergies Argentina, distingue propuestas científicas y tecnológicas con potencial de innovación y transferencia.

El proyecto premiado, denominado “Proceso de biofabricación de celulosa bacteriana a partir de residuos industriales para la producción de biomateriales flexibles sustitutos de plásticos sintéticos”, propone desarrollar un proceso reproducible y escalable que permita aprovechar residuos industriales como materias primas para la obtención de un biopolímero con múltiples aplicaciones.

“La idea es aprovechar la capacidad de determinados microorganismos para producir celulosa y utilizar residuos industriales como fuente de nutrientes. 

Buscamos transformar materiales de bajo valor agregado en un recurso tecnológico que pueda servir como base para desarrollar alternativas a los materiales plásticos convencionales”, explica Nisenbaum.

Láminas de Revium™ en diferentes colores y acabados desarrolladas por +USO a partir de celulosa bacteriana provista por el equipo del CONICET y de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Crédito: +USO.

Una investigación que nació de una necesidad local

Esta línea de investigación surgió a partir de la vinculación que tuvo la científica del CONICET con el emprendimiento marplatense +USO, dedicado al desarrollo de biomateriales textiles a partir de celulosa bacteriana y otros residuos industriales orgánicos. 

Actualmente, +USO aprovecha celulosa generada como subproducto de la elaboración de kombucha, una bebida fermentada producida mediante la actividad conjunta de bacterias y levaduras. 

Hoy, esa materia prima proviene de Bravía Kombucha, una empresa local con la que mantiene una colaboración orientada al aprovechamiento de sus subproductos.

Sin embargo, para avanzar en el desarrollo de biomateriales, surgió la necesidad de contar con una producción de celulosa bacteriana más controlada, reproducible e independiente de la generación de excedentes de la industria de bebidas. 

“Esa necesidad nos permitió identificar un problema tecnológico concreto y transformarlo en una pregunta de investigación: cómo producir celulosa bacteriana en condiciones controladas, utilizando residuos industriales de nuestra región, y cómo optimizar el proceso para avanzar hacia mayores escalas de producción”, señala Nisenbaum.

A partir de esta articulación se consolidó una línea de trabajo interdisciplinaria que integra microbiología, ingeniería de bioprocesos y ciencia de materiales, con el objetivo de generar conocimiento científico y desarrollar una tecnología transferible.

La investigadora del CONICET Melina Nisenbaum, ganadora de la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2026 en la categoría Junior, en un laboratorio del Instituto de Ciencia y Tecnología en Alimentos y Ambiente (UNMdP).

Microorganismos que producen materiales

La celulosa bacteriana es un biopolímero sintetizado por determinadas bacterias. 

Aunque posee la misma composición química básica que la celulosa vegetal utilizada, por ejemplo, para fabricar papel, presenta características estructurales particulares. 

Se destaca por su elevada pureza, su estructura de fibras de escala nanométrica, su capacidad de retención de agua y sus propiedades mecánicas. 

Estas características permiten utilizarla como materia prima para desarrollar materiales con distintas funcionalidades, desde membranas y recubrimientos hasta biotextiles.

“La celulosa bacteriana es especialmente interesante porque podemos obtenerla a partir de un proceso biológico y posteriormente modificar sus propiedades mediante distintos tratamientos. 

Esto abre posibilidades para diseñar materiales flexibles destinados a diferentes aplicaciones”, explica la investigadora.

El equipo trabaja con cultivos microbianos mixtos, similares a los utilizados en la fermentación de kombucha, en los que bacterias y levaduras interactúan durante el proceso. 

Bajo determinadas condiciones, las bacterias producen una membrana de celulosa que se forma en la superficie del medio de cultivo.

Uno de los objetivos centrales de la investigación es reemplazar parte de los nutrientes convencionales utilizados en estos cultivos por residuos orgánicos provenientes de actividades industriales.

Especialistas del CONICET y del Instituto de Ciencia y Tecnología en Alimentos y Ambiente (INCITAA, UNMdP) trabajan en el desarrollo y optimización de cultivos microbianos para la producción de celulosa bacteriana.

De los primeros resultados al escalado del proceso

Los primeros ensayos demostraron que residuos regionales como borra de café, yerba mate, bagazo de gin y bagazo de cerveza (usados como alimento para las bacterias) podían sostener la producción de celulosa bacteriana. 

Los investigadores también evaluaron cómo influyen variables como la temperatura y la disponibilidad de oxígeno sobre el comportamiento de los microorganismos y la producción del material.

“Estos ensayos nos permitieron demostrar la factibilidad de utilizar distintos residuos industriales e identificar factores que condicionan el rendimiento del proceso. 

Estos datos nos permiten describir el comportamiento de los cultivos y generar información útil para su optimización”, señala la investigadora del CONICET y de la UNMdP.

Sobre esta base, el proyecto reconocido por la Distinción Franco-Argentina propone avanzar hacia una nueva etapa de desarrollo tecnológico. 

Entre sus principales líneas de trabajo se encuentra la formulación de medios de cultivo a partir de residuos de la industria cervecera, especialmente bagazo, así como la evaluación de estrategias para mejorar la actividad y productividad de los microorganismos.

Otra parte fundamental consiste en estudiar el comportamiento de los cultivos al aumentar su volumen de producción.

“Uno de los mayores desafíos es lograr que un proceso que funciona en pequeñas escalas de laboratorio pueda reproducirse en sistemas de mayor volumen, manteniendo rendimientos y características del material comparables. 

Por eso necesitamos estudiar no solo cuánto material producimos, sino también cómo cambian las condiciones del cultivo durante el escalado”, explica la científica.

Para avanzar en esa dirección, el emprendimiento +USO participará como validador tecnológico y potencial adoptante de esa plataforma, aportando requerimientos de aplicación, experiencia en procesamiento y evaluación del desempeño de celulosa bacteriana en formatos flexibles.

“La celulosa obtenida no será evaluada sólo en términos de rendimiento, sino también por sus propiedades fisicoquímicas, morfológicas y mecánicas, considerando su desempeño en aplicaciones reales de biotextiles”, señala la científica marplatense. 

Y continúa: “A largo plazo, una vez completada la fase de escalado, nuestro objetivo es consolidar una plataforma tecnológica transferible a la industria para que este material pueda luego avanzar en distintas aplicaciones que favorezcan la disminución del uso de plásticos y a fortalecer una cadena regional de biofabricación basada en economía circular”, puntualiza la científica.

Membrana de celulosa bacteriana, biopolímero que constituye la materia prima para el desarrollo de biomateriales flexibles con potencial para sustituir materiales plásticos sintéticos.

Ciencia, economía circular y cooperación internacional

La propuesta de Nisenbaum y colegas se inscribe en los principios de la economía circular al investigar nuevas alternativas para aprovechar subproductos industriales como recursos de valor agregado.

El desarrollo de procesos de biofabricación basados en residuos podría contribuir a diversificar el aprovechamiento de recursos regionales y, en el futuro, ofrecer nuevas alternativas a materiales sintéticos de origen fósil.

Para Nisenbaum, uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su origen en una necesidad concreta del sector productivo y su evolución hacia una línea de investigación con proyección científica y tecnológica.

“Este proyecto demuestra la importancia de generar vínculos entre el sistema científico y los actores del territorio. 

Una necesidad puntual puede transformarse en nuevas preguntas científicas, generar conocimiento original y abrir oportunidades para desarrollar tecnologías que respondan a desafíos ambientales y productivos”, señala.

Además de recibir un monto de tres mil euros para el proyecto, la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2026 en la categoría Junior incluye un subsidio para una estadía de investigación en un laboratorio, universidad, centro de investigación, polo tecnológico y/o empresa de base tecnológica radicada en Francia que desarrolle temas relacionados al proyecto ganador.

Actualmente se encuentran en evaluación posibles vinculaciones con instituciones y plataformas francesas especializadas en bioprocesos, biomanufactura y transferencia tecnológica.

“La posibilidad de vincularnos con instituciones francesas representa una oportunidad muy importante para fortalecer nuestras capacidades, intercambiar conocimientos y avanzar en el desarrollo tecnológico. 

Nos interesa especialmente conocer experiencias de escalado de bioprocesos y explorar nuevas oportunidades de colaboración científica”, afirma la investigadora.

Finalmente, Nisenbaum destaca el carácter colectivo del desarrollo y el valor del reconocimiento para la investigación realizada en el país.

“Aunque la distinción sea individual, reconoce una línea de trabajo construida junto a investigadores, estudiantes y colaboradores de distintas disciplinas. 

Para mí significa un reconocimiento al trabajo que venimos desarrollando desde la universidad pública y el sistema científico argentino, y también un impulso para seguir avanzando en una tecnología que tiene mucho potencial por explorar”, concluye.

Membrana de celulosa bacteriana y muestras de biocueros elaborados por el emprendimiento +USO, que ilustran el potencial de este biopolímero como alternativa a los plásticos sintéticos.

CONICET

inngeniar


miércoles, 8 de abril de 2026

El INTA y productores impulsan espacios de conservación en sistemas de producción

 

 El INTA y productores impulsan espacios de conservación en sistemas de producción

Con el objetivo de transformar sectores relegados de las fincas, diseñan herramientas para poner en valor espacios que no son productivos y fortalecer servicios ecosistémicos. 

Esta iniciativa a nivel país abarca cultivos extensivos pampeanos, ganadería en bosques de espinal y vitivinicultura en Cuyo.

El INTA avanza en el desarrollo del proyecto que abarca agroecosistemas como cultivos extensivos pampeanos, ganadería en bosques de espinal y vitivinicultura en Cuyo. 

Denominado “Estudio de Espacios de Conservación de Agroecosistemas” y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), busca poner en valor datos clave que faciliten la toma de decisiones para la selección de espacios de conservación de biodiversidad, capaces de aportar servicios ecosistémicos a la actividad agropecuaria.

“El proyecto tiene como objetivo acercar al productor las bases para implementar espacios de conservación con vegetación natural en sistemas de producción agrícola-ganadera, y en sistemas de frutales con riego y vitivinicultura”, explicó Pablo Cavigliasso, de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) INTA Marco Juárez -Córdoba-.

De impacto nacional e integrando a productores y empresas, busca conocer acerca de qué esquemas de conservación resultan viables en viñedos y frutales bajo riego, según la realidad productiva de la zona y las características de cada finca. 

“La idea es que nos ayuden a codiseñar el sistema óptimo que ven factible de implementar”, señaló Pablo Cavigliasso sobre el proyecto que es canalizado desde el Centro Regional Córdoba del INTA.

De esta manera, se busca transformar sectores relegados de las fincas como bordes de caminos, taperas, bajos inundables o lagunas que no son productivos. 

“Buscamos que no queden como áreas marginales, sino que se integren al funcionamiento del agroecosistema y aporten servicios como control biológico, regulación hídrica, provisión de polinizadores y conservación de fauna, con impactos positivos sobre la estabilidad del sistema y el bienestar humano”, detalló.

Al respecto, el especialista indicó que “la idea es sistematizar la información existente para cada tipo de sistema y ponerlo a disposición del productor, con un recorrido claro de pasos a seguir”.

Para abordar el análisis de los agroecosistemas, el INTA estructuró una red de seis sitios piloto, desde Córdoba hasta el norte de la Patagonia, integrados por investigadores y extensionistas que trabajan con productores en torno a producciones relevantes de cada región. 

En ese esquema, el sitio de Cuyo involucra Mendoza y San Juan, con foco en fruticultura bajo riego y vitivinicultura.

Coinnovación pública y privada

Andrea Goijman, especialista del INTA e integrante del proyecto InBioAgro (INTA, CREA y CONICET), destacó que la biodiversidad cumple un rol central en los sistemas productivos y mencionó cómo se adopta esta metodología en sistemas perennes, como frutales y viñedos. 

“Los espacios entre líneas, si quedan con suelo desnudo, se erosionan y pierden nutrientes; mantenerlos con vegetación ayuda a conservar el suelo y a promover biodiversidad”, ejemplificó.

Se trata de un proceso que se completa con relevamientos en las fincas, informes con indicadores de aves y vegetación y espacios de codiseño junto a productores, para definir prácticas aplicables.

Según Ana Paula Minatel, de la bodega Doña Paula —Mendoza—, “entendimos que no podíamos seguir trabajando con un monocultivo y descuidar el ecosistema”. 

La empresa lleva adelante un programa de investigación que inició en 2017, cuando comenzó una transición en su modelo productivo, para el que cuenta con la colaboración del INTA.

A partir de ese proceso, rediseñaron el viñedo con parches de vegetación, manejo de la fauna y estudios de biodiversidad, para evaluar qué especies estaban presentes, qué aportaban al sistema y cómo disminuir el uso de insumos.

Por su parte, Irma Remigio, de la bodega Domaine Bousquet —Mendoza—, señaló que “desde el comienzo desarrollamos una producción de base orgánica y, con el tiempo, fuimos evolucionando”, en referencia al proyecto certificado como vitivinícola regenerativo. 

“Aprendemos mucho del trabajo de entidades como el INTA”, concluyó.

Para José Portela, director de la INTA La Consulta —Mendoza—, la articulación con el sector privado es clave para validar las metodologías en condiciones reales. En ese marco, señaló que “los estudios se desarrollan directamente en fincas de productores, mediante convenios de cooperación técnica”.

El trabajo con el BID surge como una iniciativa del equipo ejecutivo del Proyecto Disciplinario del INTA “Estrategias de restauración, valoración y conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos”, coordinado por Cavigliasso y Natalia Fracassi, de la Estación Experimental Agropecuaria Delta del Paraná.

INTA

inngeniar


martes, 4 de agosto de 2020

Poda de cerezos, la clave para una buena producción


Poda de cerezos, la clave para una buena producción

Especialistas del INTA Mendoza brindan una serie de pautas para el manejo eficiente de estos frutales, según el tipo de portainjerto. Una nota emitida por Pampero TV por la Televisión Pública.

Los cerezos pueden alcanzar hasta 30 metros de altura y sus amplias copas requieren de una tarea de mantenimiento para facilitar la cosecha. En esta línea, especialistas del INTA Mendoza comparten una serie de recomendaciones para la poda de éstos árboles en una entrevista realizada por Pampero TV.

Para Eduardo Tersoglio –especialista del INTA Mendoza–, es importante asegurar que la planta tenga una buena labor de poda para aumentar su rendimiento y que el fruto tenga mejor calidad. Es que, según el técnico, “lograr un buen tamaño de la cereza es importante para los mercados de exportación”.

A su vez, destacó el rol que cumple la formación de rebrotes de raíz o sierpes, lo que dificulta la utilización de herbicidas sistémicos. Asimismo, explicó que, “además de un buen abono, fertilización y protección contra animales e insectos, la producción de frutales generalmente requiere de una correcta tarea de corte”.

En esta línea, recomendó que, según el pie del frutal, “las labores se realicen de forma diferenciada”. Y, en el caso del portainjerto de ciruelo Mariana 2426, logrado por los especialistas, que tiene un filtro compatible vigoroso y semi vigoroso, con la poda se busca favorecer una iluminación adecuada.

También probaron con híbridos de ciruelos por durazneros, lográndose plantas que no desarrollan sierpes, son más precoces y tienen menor crecimiento, pero que requieren de un manejo más específico. “En este tipo de plantas se busca mejor calidad de la fruta y no cantidad”, especificó Tersoglio




INTA

miércoles, 27 de febrero de 2019

Agroindustria presentó el Sello Alimentos Argentinos en el encuentro mundial de la Global Food Safety Iniciative


Del encuentro participaron cerca de 50 representantes de los gobiernos de distintos países y de organismos internacionales relacionados con la seguridad alimentaria

El secretario de Alimentos y Bioeconomía, Andrés Murchison, presentó el trabajo que lleva adelante la Secretaría de Gobierno de Agroindustria para avanzar en un proceso de reconocimiento del Sello de Calidad Alimentos Argentinos al esquema de normas de GFSI, al participar del encuentro mundial anual de la Global Food Safety Iniciative (GFSI) que tuvo lugar en Niza, Francia.

¨La estrategia argentina de posicionamiento de sus alimentos en el marco del Sello de Calidad Alimentos Argentinos, incluye los sectores más dinámicos y competitivos del país, como carne bovina, vinos, productos de la pesca, frutas, harinas, aceites, miel, lácteos.

Más de 250 productos están distinguidos con este Sello de Calidad¨, explicó Murchison, al recordar el acuerdo firmado en noviembre de 2017 para que las empresas nacionales que cuenten con el Sello, en particular las pymes, a través del trabajo que se está llevando adelante, obtengan el beneficio de poder acceder a la grandes cadenas de supermercados mundiales, nucleadas en GFSI, sin la necesidad de certificar otras normas de calidad adicionales.

Durante el encuentro, se distinguió a la empresa Alfa Argentina (empresa de ingredientes y especialidades para alimentos), representada por Javier Torres, con el Global Market Award por la utilización del programa de mercados globales, en forma ejemplar en la búsqueda de la seguridad alimentaria.



En la entrega de premios estuvieron presentes, además del Secretario Murchison; Ana Vera, Food Safety Manager de Sociedad Anónima Importadora y Exportadora De La Patagonia, miembro de GFSI, y Anne Gerardi, GFSI Senior Project Manager.

De esta manera Argentina mostró el proceso que viene liderando en América Latina, con el ejemplo de las empresas que trabajan bajo estrictas normas de calidad, con el objetivo de brindar mayor seguridad a los consumidores del mundo.

Del encuentro participaron cerca de 40 representantes de los gobiernos de distintos países y de organismos internacionales relacionados con la seguridad alimentaria.

A su vez, también se llevó a cabo la conferencia mundial con más de 1.000 participantes para analizar las tendencias en materia de comercio y seguridad alimentaria.

La Iniciativa Mundial de Seguridad Alimentaria (GFSI por su sigla en inglés) reúne a los actores principales del sector de alimentos para impulsar de forma colaborativa la mejora continua en los sistemas de seguridad alimentaria alrededor del mundo, en un espacio de trabajo que permita profundizar la articulación público privada y generar confianza entre los principales compradores de alimentos del mundo.

Los líderes de la industria crearon GFSI en el año 2000, con el fin de encontrar soluciones a preocupaciones colectivas, particularmente para reducir los riesgos de seguridad alimentaria, la duplicación de auditoría y costos, al mismo tiempo que construir confianza en toda la cadena de suministro.

La comunidad de GFSI trabaja en forma voluntaria y está compuesta por líderes mundiales expertos en la industria alimenticia de empresas minoristas, fabricantes y empresas de servicios alimentarios, así como también de organizaciones internacionales, instituciones académicas y proveedores de servicios para la industria alimenticia global.

Agroindustria



PyMEs - paquete de medidas - Macri anunció 100.000 millones de pesos de ayuda


El presidente Mauricio Macri anunció desde la provincia de Santa Fe el lanzamiento de un paquete de medidas de ayuda financiera para las pequeñas y medianas empresas por 100.000 millones de pesos.

"Necesitamos que las PyMEs puedan salir adelante, desarrollarse y transformarse en medianas y mañana en grandes empresas, porque si una PyME crece, genera mas trabajo y necesita más gente", sostuvo el Presidente.

El Jefe del Estado realizó el anuncio en la localidad de Timbúes, acompañado por el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, durante un acto llevado a cabo en la planta industrial de la firma Renova.



También participaron el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz; el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich; el secretario de Agroindustria de la Nación, Luis Etchevehere; el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, y el intendente de la ciudad de Santa Fe, José Corral, entre otras autoridades.

Antes del acto el Presidente encabezó una reunión de la Mesa de la Soja  que convocó a funcionarios del Gobierno y representantes de cámaras, empresas y sindicatos de ese sector productivo.

Macri señaló que este conjunto de medidas, que aseguran un importante auxilio financiero para las PyMEs, es para que las empresas del sector puedan "cruzar el puente en esta transición entre lo que nos pasó y esta nueva normalidad en la que estamos entrando".

Sostuvo que con ese objetivo "ponemos a disposición 100.000 millones de pesos para líneas de crédito" y afirmó que esto permitirá que las pymes puedan recuperar su capital de trabajo, descontar cheques y cumplir los compromisos con sus proveedores sin tener que pagar "tasas imposibles".

Precisó que las líneas de crédito "van a tener tasas de entre el 25 y el 29 por ciento" y apuntó que estarán disponibles en 27 bancos entre estatales y privados.



Macri remarcó que es una ayuda para seguir avanzando "hacia esa normalidad y esto es gracias a que estamos logrando una estabilidad cambiaria y que tenemos un Banco Central que tiene una política monetaria muy clara".

"Todas estas cosas que nos han pasado, todas estas cosas que hemos tenido que enfrentar nos han servido para aumentar nuestra capacidad de entendimiento de cuales eran nuestros problemas", afirmó.

"Y entender que si queremos crecer durante muchos años en forma consecutiva tenemos que hacer los trabajos de base, construir los cimientos y  hacer las reformas en serio para que las futuras tormentas que van a seguir apareciendo en el mundo no nos afecten como nos afectaron el año pasado", agregó el Presidente.

Macri previno que "se necesita trabajar durante muchos días, muchos meses y años para que todas estas cosas vayan floreciendo".

"Pero lo importante es que, si las hacemos, cada día estamos un poco mejor, como hoy que claramente estamos mejor parados frente al futuro que tenemos que construir que en el 2015, porque hemos trabajado en muchos de esos cimientos y esas bases", indicó.

Macri abogó finalmente en favor de que "sigamos dialogando, trabajando en equipo y resolviendo los problemas que tenemos, porque, si nos escuchamos un poco entre nosotros, los argentinos, todos los problemas tienen solución".

"Que nos hayamos demorado más no significa que sea imposible; lo que significa es que las cosas que valen y que son para siempre, cuestan",  afirmó.

casarosada

Industrialización de la Soja - El presidente Macri encabezó la primera reunión de la Mesa


El presidente Mauricio Macri encabezó en Timbúes, provincia de Santa Fe, la primera reunión de la Mesa de Industrialización de la Soja que convocó a funcionarios del Gobierno y representantes de cámaras, empresas y sindicatos de ese sector productivo.

Participaron de la Mesa, el gobernador santafesino, Miguel Lifschitz; los ministros de Producción y Trabajo, Dante Sica, y de Transporte, Guillermo Dietrich; el secretario de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere, y el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, entre otras autoridades.



El encuentro se realizó en las instalaciones de la planta sojera Renova, ubicada a unos 35 kilómetros de la ciudad de Rosario.

El objetivo principal de la reunión fue el de establecer una agenda de trabajo coordinado con todos los actores que impulsan la competitividad de la cadena, con eje en la productividad, los mercados interno y externo y la logística.

casarosada

Procesamiento de Soja - Macri visitó una planta en Timbúes, Santa Fe


El presidente Mauricio Macri visitó en la localidad santafesina de Timbúes la planta de la empresa agroindustrial Renova, donde lo acompañaron el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz; los ministros de Producción y Trabajo, Dante Sica, y de Transporte, Guillermo Dietrich; el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, y Sergio Gancberg y Sergio Nardelli, principales directivos de la firma dedicada a la molienda de soja.



casarosada